Santino-Cabral

Santino Cabral, del semillero de Nacional de Cardona a campeón uruguayo Sub 16 con Nacional de Montevideo

El camino de Santino Cabral en el fútbol formativo tuvo este año un punto alto difícil de olvidar. Surgido en el semillero de Nacional de Cardona, el joven futbolista integró el plantel de Nacional de Montevideo que se consagró campeón uruguayo en la categoría Sub 16, levantando una copa que, según sus propias palabras, era un objetivo colectivo largamente esperado. “Fue una alegría enorme haber ganado el campeonato uruguayo con Nacional. Era el objetivo que teníamos en el grupo y la verdad que fue un año muy lindo”, resumió, destacando que esa generación no había tenido hasta ahora la oportunidad de dar la vuelta olímpica en la capital.

Más allá del logro deportivo, Cabral valoró especialmente su evolución personal durante la temporada. El desafío inicial era claro: ganarse un lugar entre los citados, luego de un año anterior con menos minutos. A base de esfuerzo, constancia y aprovechando al máximo las condiciones que ofrece el club, logró no solo integrar el plantel, sino afirmarse como titular. “Mi objetivo era ganarme un lugar entre los 18 y por suerte, gracias al trabajo y a meterle con todo en las prácticas, pude lograrlo. Después terminé jugando en el once y mejorando muchísimo”, señaló, subrayando el impacto positivo que tuvo entrenar en un entorno de primer nivel, con infraestructura, canchas, gimnasio y piscina que marcan una diferencia clara respecto a su club de origen.

En cuanto al recorrido dentro del campeonato, Santino fue protagonista desde el inicio, incluso superando momentos de tensión. En su primer partido como titular terminó expulsado por doble amarilla, una situación que le generó dudas e incertidumbre. Sin embargo, la confianza del cuerpo técnico fue clave. Tras cumplir la sanción, volvió al equipo y se mantuvo como titular en prácticamente todos los encuentros, salvo algunos partidos condicionados por lesiones. Incluso regresó antes de lo previsto para disputar compromisos importantes, lo que demuestra la consideración que tenía dentro del plantel. A eso se sumó su aporte en la red, con dos goles convertidos, uno ante Fénix jugando en una posición más adelantada y otro frente a Albion, de cabeza, tras un tiro de esquina.

Otro aspecto destacado de su experiencia fue la adaptación a distintas funciones dentro del campo. Aunque se formó principalmente como mediocampista central, en Nacional de Montevideo comenzó a desempeñarse como lateral derecho, un rol que aceptó sin reparos. “Mientras juegue, juego en cualquier puesto”, afirmó, recordando además que ya había debutado en Primera División en esa posición en su club de origen. Esa versatilidad le permitió sumar minutos y consolidarse, demostrando compromiso y capacidad de adaptación a las necesidades del equipo.

No obstante, el proceso no estuvo exento de dificultades. Cabral reconoció que lo más complejo fue el aspecto emocional, especialmente durante su primera etapa en Montevideo. El desarraigo, la distancia y el hecho de entrenar sin tener asegurada la participación los fines de semana fueron un desafío personal importante. “Extrañaba un montón y a veces entrenaba toda la semana sabiendo que capaz no jugaba, y eso era una desilusión”, confesó. Con el tiempo, la adaptación llegó, acompañada por un mayor nivel competitivo que lo obligó a crecer y elevar su rendimiento, algo que hoy valora como parte fundamental de su formación.

De cara al futuro inmediato, el joven futbolista ya piensa en el próximo paso. En enero comenzará a competir en la categoría Sub 17, con expectativas altas y el deseo de repetir lo conseguido este año. Con nuevo cuerpo técnico, encabezado por el entrenador conocido como “La Momia” Lemos, y tras haber trabajado también con referentes como Tabaré Alonso, Cabral se prepara para seguir creciendo dentro de la estructura de Nacional.

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