La temporada de verano en Santa Ana confirmó un cambio profundo en el perfil del balneario y en el mercado inmobiliario. El testimonio de la Inmobiliaria Santa Ana señala que enero fue uno de los mejores en años, con ocupación casi total, mientras que febrero mostró períodos más cortos y alquileres de último momento.
El público argentino, que antes representaba el 90% de las estadías, hoy apenas alcanza el 10%. Muchos propietarios argentinos están vendiendo sus casas y los uruguayos ganan peso como compradores, mientras otros dueños vuelven a usar sus viviendas en lugar de alquilarlas.
El balneario se consolida con servicios y comercios de buen nivel, y con un movimiento social renovado. La tendencia refleja el patrón departamental: enero sostiene la temporada, febrero acompaña y marzo ya no juega.
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