La situación del frigorífico Rosario continúa sin cambios sustanciales y mantiene en vilo a trabajadores, autoridades y a buena parte de la comunidad. Así lo expresó Martín Cardozo, presidente de la FOICA, quien describió un escenario “complejo e incambiado”, marcado por una actividad intermitente, falta de capital de giro y una fuerte dependencia de decisiones externas que aún no llegan.
Según detalló, la planta registró algunas faenas puntuales hacia fines del año pasado —entre octubre y diciembre—, pero desde entonces la actividad ha sido prácticamente nula. Enero transcurrió sin trabajo, mientras que en febrero y marzo se realizaron apenas una o dos faenas. Esta irregularidad refleja, en términos concretos, la fragilidad operativa de una empresa que hoy funciona “al día”, sin capacidad de sostener un ritmo productivo estable ni de generar ingresos suficientes para cubrir sus costos fijos.
Uno de los factores clave sigue siendo la habilitación del mercado chino, una instancia que aún no presenta avances. Cardozo explicó que, si bien este mercado representa una oportunidad importante por su volumen de demanda y menores exigencias en la materia prima, no es la única condición necesaria para revertir la crisis. “Podés tener todas las habilitaciones, pero si no hay capital para comprar ganado, es lo mismo”, señaló, subrayando que la falta de una inyección económica es el principal obstáculo.
En paralelo, se analizan alternativas como la faena de animales provenientes de campos interdictos —aquellos bajo vigilancia sanitaria— o el trabajo a fasón, es decir, el uso de la planta para procesar ganado de terceros. Sin embargo, estas opciones son limitadas, dependen de la demanda y no logran generar un volumen suficiente que garantice estabilidad laboral. Además, en el caso de animales interdictos, la producción suele destinarse a conservas o a mercados específicos, lo que reduce aún más su impacto económico.
El panorama laboral es otro de los puntos más críticos. De una plantilla que supo alcanzar los 315 trabajadores en años anteriores, hoy se estima que quedan entre 200 y 220. De ellos, apenas unos 70 u 80 mantienen algún nivel de actividad mensual, muchas veces limitado a una única jornada de trabajo. Esta realidad, según Cardozo, es “tremenda e insostenible”, ya que obliga a los trabajadores a vivir con ingresos mínimos e irregulares.
En este contexto, la extensión del seguro de desempleo se ha transformado en una herramienta clave, aunque también en un foco de tensión. El dirigente explicó que el mecanismo está desbordado: fue concebido para situaciones puntuales y no para sostener durante años a una empresa sin actividad. Actualmente, los trabajadores perciben entre 12.000 y 20.000 pesos mensuales, montos que, si bien representan un alivio, resultan insuficientes frente al costo de vida.
Además, la negociación para extender este beneficio se vuelve cada vez más compleja. “Ya no se sabe qué argumentar”, admitió Cardozo, quien señaló que incluso dentro del colectivo de trabajadores hay posturas diversas, especialmente en torno a si el subsidio debe cubrir meses pasados o proyectarse hacia adelante. A esto se suma el desgaste de una situación que lleva más de dos años y medio, generando incertidumbre y, en muchos casos, endeudamiento.
Otro aspecto que el presidente de la FOICA quiso remarcar es la responsabilidad empresarial en el conflicto. Frente a cuestionamientos hacia el gobierno o los sindicatos, fue enfático: “Los trabajadores están en seguro por la empresa”. En ese sentido, destacó que, más allá de los esfuerzos sindicales y las gestiones ante autoridades, sin una decisión empresarial fuerte —particularmente una inversión significativa— no habrá cambios de fondo.
La próxima instancia clave será una reunión prevista para el 14 de mayo. Sin embargo, las expectativas son moderadas. Cardozo reconoce que el contexto general de la industria cárnica tampoco ayuda: varias plantas importantes operan con baja actividad, lo que reduce las posibilidades de una recuperación rápida para Rosario.
Mientras tanto, la realidad cotidiana de los trabajadores sigue marcada por la incertidumbre. Algunos han logrado reconvertirse o encontrar ingresos alternativos, pero otros atraviesan situaciones económicas muy delicadas. En medio de este escenario, el dirigente destacó el compromiso de quienes continúan sosteniendo la organización sindical, muchas veces en las mismas condiciones de precariedad que el resto.



