El ferry 100% eléctrico más grande del mundo llegó a bordo del buque de carga Black Marlin con rumbo a Nueva Palmira para su maniobra de puesta a flote. Con capacidad para 2.100 pasajeros y 225 vehículos, la embarcación unirá Colonia y Buenos Aires, abriendo interrogantes sobre la logística portuaria para procesar semejante volumen de viajeros.
El Río de la Plata y el río Uruguay fueron escenario de un hito histórico para la navegación regional con la llegada del «China Zorrilla», el primer ferry 100% eléctrico de gran porte y el más grande del mundo en su categoría. Construido en los astilleros Incat en Hobart, Tasmania (Australia), el buque completó una travesía de miles de kilómetros para integrarse a la flota de Buquebus.
Ficha técnica de un gigante sustentable
La embarcación, de bandera uruguaya, destaca por sus imponentes dimensiones y su tecnología orientada a la descarbonización del transporte fluvial:
- Dimensiones: Posee una eslora (largo) de 130 metros, una manga (ancho) de 32 metros y un calado de 3,5 metros, con una estructura íntegramente fabricada en aluminio naval.
- Capacidad: Está habilitado para transportar hasta 2.100 pasajeros y 225 vehículos por viaje, duplicando la capacidad de los buques convencionales que operan en el Río de la Plata.
- Propulsión: Funciona mediante un sistema de motores eléctricos alimentado por un banco de baterías de iones de litio de 40 MWh, cuatro veces mayor que cualquier otro sistema eléctrico marino en el mundo.
- Servicios a bordo: Dispone de tres clases de servicio (Turista, Business y Primera Clase), áreas gastronómicas, conectividad satelital y un espacio comercial (Free Shop) de unos 3.000 metros cuadrados.
Atracción en Nueva Palmira y maniobra de desembarco
Este 10 de septiembre, la silueta del China Zorrilla se dejó ver por primera vez surcando el río Uruguay a bordo del Black Marlin, un buque de carga semisumergible especializado en el traslado de estructuras pesadas.
Avanzando a marcha muy lenta, el paso del gigantesco ferry captó la atención absoluta en el puerto de Nueva Palmira y en las distintas embarcaciones y barcazas que operan en la zona. Trabajadores y marineros interrumpieron momentáneamente sus tareas para registrar el momento con cámaras y celulares.
En la terminal de Nueva Palmira no brindará servicios de pasajeros, sino que únicamente se llevará a cabo una compleja maniobra técnica de float-off para desembarcarlo. Para ello, el buque carguero Black Marlin lastrará sus tanques y se sumergirá unos 19 metros en el puerto palmirense, permitiendo que el ferry eléctrico quede flotando por sus propios medios.
Una vez puesto a flote, el buque navegará hacia su «puerto madre» en Colonia del Sacramento. Es allí —así como en la terminal de Buenos Aires— donde la Administración Nacional de Puertos (ANP) y UTE ejecutaron las obras de infraestructura de potencia y recarga eléctrica necesarias para reabastecer las baterías del barco entre cada travesía.
El gran desafío logístico en ambas orillas
Más allá de la expectativa por la innovación tecnológica, el arribo del China Zorrilla plantea una interrogante operativa central en el ámbito portuario.
La principal inquietud radica en la logística de embarque y desembarque en los puertos de Colonia y Buenos Aires. Mover un flujo continuo de más de 2.000 personas y 200 automóviles por viaje representa un volumen sin precedentes para las instalaciones actuales. La gran pregunta que se formula hoy el sector es cómo se adaptarán los trámites aduaneros, migratorios y la operativa de bodega en ambas márgenes para agilizar el ascenso y descenso de pasajeros en cada frecuencia.















