En su columna Ayer te vi, Oscar Geymonat reflexiona sobre la vigencia del pensamiento socrático en tiempos dominados por certezas algorítmicas y verdades absolutas. A partir de una escena simbólica —la estatua de Sócrates acordonada frente a la Biblioteca Nacional— el autor traza un paralelismo entre la condena del filósofo en la Atenas del 399 a.C. y las democracias actuales, cada vez más temerosas de la duda y el cuestionamiento.
La mayéutica, entendida como el arte de preguntar y asistir en el nacimiento de nuevas ideas, se presenta como un método incómodo pero imprescindible frente a la sobreabundancia de información y la escasez de comprensión. Geymonat advierte que sin preguntas, la democracia corre el riesgo de degradarse en retórica vacía, demagogia o tiranía.
El texto invita a recuperar la capacidad de cuestionar, de reconocer que “sólo sabemos que no sabemos nada”, y a valorar la ironía de que Sócrates siga siendo considerado un “peligro” en pleno siglo XXI.



