A comienzos de agosto, en las inmediaciones del Bastión del Carmen, se extrajo un fragmento de cañón colonial de 369 kilos que había sido detectado previamente y quedó al descubierto durante una bajante. La operación fue realizada por la Comisión del Patrimonio Cultural de la Nación, el Consejo Ejecutivo Honorario y la Dirección de Planeamiento y Patrimonio de la Intendencia de Colonia con la colaboración de las empresas Stiler y Conami, así como de la arqueóloga Ana Gamas.
La pieza será sometida a tratamientos de conservación arqueológica a cargo de técnicos de la Escuela Taller Manuel Lobo en el Laboratorio de Conservación de Materiales Arqueológicos que funciona en la azotea del Frontón, un espacio único en el país.
Finalizadas las tareas de conservación, el fragmento será incorporado al circuito patrimonial del muelle viejo.
El hallazgo trae a la memoria otro agosto que quedó grabado en la crónica departamental: el de 2007. Durante trabajos de dragado en la bahía, funcionarios de la Dirección de Hidrografía localizaron primero una bombarda con inscripciones en portugués fechada en 1818 y al día siguiente, una culebrina, un arma de tubo largo utilizada en los siglos XVI y XVII. En setiembre de ese año la culebrina fue robada de un patio techado de la Prefectura. Posteriormente fue recuperada.
La repetición de hallazgos en este mes se explica porque en agosto las bajantes del Río de la Plata, provocadas por vientos del sur y sudeste que empujan las aguas hacia el Atlántico, dejan al descubierto zonas que han permanecido sumergidas.
Si a esto se suman tareas portuarias como dragados o mantenimiento, las probabilidades de que la historia resurja del lecho del río aumentan considerablemente.



