A 75 años de su fundación, la emblemática quesería que dio origen a la marca Alpa atraviesa su momento más crítico. En abril, el edificio industrial fue rematado y adquirido por República AFISA por USD 150.000, y sus propietarios buscan vender la maquinaria, lo que podría trasladar la producción a otra planta y dejar sin empleo a 25 trabajadores.
Aunque la producción continuó temporalmente bajo otro propietario, la imposibilidad de recomprar la planta y de financiar las adaptaciones exigidas por la normativa acerca cada vez más el cierre definitivo. La empresa asegura que cumplirá con las indemnizaciones, que podrían pagarse en cuotas o complementarse con meses de seguro de paro.
Reactivar la planta para el mercado interno requeriría una fuerte inversión, y recuperar la habilitación para exportar —su destino histórico— parece inviable. Mientras tanto, la marca Alpa sigue presente en góndolas gracias a Conaprole, que elabora productos como el queso Alpa Azul untable y el queso para pizza en barra.



