El pasado sábado 6 de junio, la sede del Municipio de Juan Lacaze se transformó en un laboratorio de ideas y, sobre todo, en un espacio de profunda identidad local. En un rincón del departamento donde la historia obrera y el arraigo calan hondo, la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo (FADU) de la Universidad de la República llegó para abrir el juego. Lo hizo a través de su proyecto de extensión «Microproyectos urbanos, estrategias para repensar el centro de la ciudad de Juan Lacaze», una iniciativa que busca ni más ni menos que sacudir la modorra del casco urbano y devolverle el brillo a sus calles. Con una concurrencia que colmó las expectativas, los vecinos se sentaron cara a cara con docentes y estudiantes para debatir, en un ida y vuelta cargado de propuestas, qué ciudad queremos habitar.
Durante la jornada se conocieron los detalles de tres proyectos pensados para revitalizar el centro de la ciudad. El primero en llamar la atención fue «Oruga», una ingeniosa movida que apunta al rescate de esos viejos kioscos en desuso que hoy parecen mudos testigos del pasado. La idea es intervenirlos con estructuras adaptables para transformarlos en puntos de encuentro vivos, capaces de albergar ferias, talleres y actividades comunitarias en pleno espacio público.
La segunda propuesta puso la lupa sobre un problema cotidiano pero muchas veces ignorado: el desorden de las marquesinas y los toldos comerciales en el área céntrica. Lejos de una mirada meramente estética, el planteo busca reordenar el paisaje visual para mejorar la accesibilidad y la circulación de los peatones, logrando un entorno más amigable, prolijo y en sintonía con las normativas vigentes.
Finalmente, el tercer proyecto, bautizado poéticamente como «Máquinas para Pensar», propone instalar dispositivos urbanos que fusionen el descanso con la memoria. Se trata de espacios diseñados para detener el paso, sentarse y, a través de la información allí dispuesta, invitar a residentes y visitantes a reflexionar y dialogar sobre la rica historia, la identidad y el futuro de Juan Lacaze.
El cierre de la actividad no pudo ser mejor: un conversatorio abierto donde la palabra circuló libremente. Los asistentes no se guardaron nada; preguntaron, sugirieron y sumaron su mirada con la convicción de que el diseño de una ciudad no se define entre cuatro paredes, sino escuchando el latido de su gente.
Acompañaron el desarrollo de la jornada el alcalde de Juan Lacaze, Darío Brugman; los concejales Silvana Montiel y Jorge Boné; y el edil departamental Emmanuel Martínez.



