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Liga Cardona: Jeremías Carballo asumió Presidencia del Club Colonia

Jeremías Carballo Alonso asumió la presidencia del Club Colonia luego de una asamblea que terminó de encaminar una situación institucional que, según su propio relato, venía “medio complicada” y que incluso había tenido un primer llamado sin definición.

En ese contexto, el flamante titular de la institución describió que su llegada al cargo no fue el resultado de una búsqueda personal de protagonismo, sino más bien la consecuencia de un proceso interno de conversaciones, sentimientos encontrados y una necesidad compartida por varios socios de “animarse” a tomar responsabilidades para evitar que el club se apagara por falta de gente. En su mensaje inicial agradeció el acompañamiento mediático y el respaldo habitual recibido por parte de quienes difunden la actividad de las instituciones locales, ubicando ese apoyo como un componente que también sostiene la vida cotidiana de los clubes.

Uno de los ejes que Carballo puso sobre la mesa fue el componente emocional de su regreso. Contó que no había asistido a la primera instancia y que, lejos de buscar “retomar el fútbol”, su idea era mantenerse al margen, ir como espectador cuando correspondiera, pero sin involucrarse. Sin embargo, dijo que ese alejamiento le terminó generando un “remordimiento” que se mezcló con la nostalgia por todo lo vivido en Colonia desde la infancia, una trayectoria que, según recordó, comenzó a los cuatro años y atravesó momentos buenos y malos, como ocurre en cualquier historia deportiva. En ese marco, mencionó el peso simbólico y afectivo de su familia dentro del club, al traer a la conversación el recuerdo de su hermano y el trabajo que realizó por la institución. Ese punto, en particular, fue presentado como una motivación íntima que lo empujó a volver a poner el hombro, no desde el pasado sino desde la idea de continuidad y futuro.

A partir de ese “clic” personal, Carballo comenzó a averiguar, conversar y tantear escenarios. Dejó en claro que no quería entrar en “disputa” ni alimentar divisiones, y que su decisión de avanzar estuvo atada a una condición concreta: que no existiera otra lista interesada en asumir. En otras palabras, su planteo fue que la prioridad era que el club siguiera funcionando y que, si nadie más daba el paso, entonces sí él y quienes lo acompañaran estaban dispuestos a “poner de nuestra parte” para sostenerlo. En ese camino, dijo que habló con distintos compañeros y vecinos vinculados a Colonia, y que encontró un clima parecido al que él mismo sentía: preocupación, angustia y también una sensación de que el club venía quedando con pocas manos para demasiadas tareas.

En su interpretación, el problema no era la falta de cariño por la institución, sino la falta de decisión para “agarrar”. “La palabra presidente quema”, resumió, al graficar el peso de la responsabilidad, la exposición y las exigencias que supone conducir una institución deportiva y social en el contexto actual. Por eso, explicó que una de las claves para avanzar fue pensar el armado desde un respaldo colectivo, cuidando que los lugares más sensibles en el manejo diario —como la secretaría y la tesorería— quedaran “bien formados” y con personas que se sintieran acompañadas. En ese esquema, Carballo se posicionó más como articulador y sostén que como figura verticalista, remarcando que la idea es acompañar para que quienes estén en áreas específicas no se sientan solos.

El resultado de esas gestiones fue, según destacó, una lista numerosa, integrada por 22 o 23 socios, que le generó satisfacción por dos motivos: primero, por el respaldo explícito para asumir; y segundo, por la señal de que hay masa crítica para reactivar la dinámica interna. En esa misma línea, subrayó un dato que para cualquier institución resulta clave: ya se realizó la primera reunión de trabajo y, “gracias a Dios”, concurrió la mayoría, un indicador que leyó como una señal alentadora de compromiso. Esa asistencia, insistió, abre una expectativa concreta de poder “seguir adelante”, no solamente desde el discurso, sino desde una estructura real que funcione.

Al referirse a la situación actual del club, Carballo trazó una valoración nítida del aspecto económico. Aseguró que Club Colonia quedó “con saldo a favor” y que la gestión económica previa fue “muy buena”, destacando que no hay deudas pendientes, algo que consideró fundamental en cualquier transición. En paralelo, no evitó mencionar el costado humano e institucional de la etapa anterior: según contó, el presidente saliente expresó que se sintió solo, casi abandonado, y que terminó luchando “contra todo” con poca gente alrededor. Carballo admitió que no es lindo que un período culmine de esa forma, pero subrayó que el club quedó saneado y ordenado, lo que —a su entender— habla de que “las cosas las hicieron ordenadas”, aun cuando el cierre haya sido desgastante.

En cuanto al enfoque de la nueva conducción, el flamante presidente explicó que el trabajo se organizará de manera repartida para no descuidar ninguna área. Allí marcó una distinción clara entre las dos grandes dimensiones que, en su visión, debe administrar Colonia: lo deportivo y lo social. En lo deportivo, señaló que habrá un grupo de trabajo integrado por referentes como Diego Cáceres, Martín Suárez, Matías Varela y Sebastián Chocho, quienes se encargarán de esa pata esencial para el club. La idea, enfatizó, es que el fútbol siga siendo un motor —porque “Colonia hace años que lo hace”—, pero sin que eso consuma toda la energía institucional ni reduzca el sentido del club únicamente a la competencia.

El propósito central, tal como lo expresó, es recuperar el “sentido de pertenencia” que el club supo tener. Y en esa frase dejó una definición que busca ampliar el rol de la institución: Colonia no es solamente un equipo o una camiseta, sino “la institución del pueblo”, y por lo tanto tiene un lugar social que debe ser atendido. Carballo puso especial énfasis en este punto al recordar que se trata, además, de la única institución de Florencio Sánchez, una característica que —según planteó— obliga a mirar más allá del deporte, a estar disponibles para la comunidad y a intentar aportar desde las posibilidades reales del club.

Esa proyección social, explicó, será impulsada por un equipo en el que él pretende involucrarse de forma directa, porque siente afinidad por esa área. En su enumeración mencionó a personas que se pusieron a disposición y que, por su historia y vínculo con el club, considera importantes para fortalecer el camino: citó a Lorena Santa Cruz, a María Duarte —quien, según dijo, lo llamó para ponerse a la orden— y también a Ricardo García, a quien definió como alguien a quien “le encanta la parte social”. En ese esquema, la apuesta es reactivar la participación de hinchas y socios con historia, convocándolos a involucrarse más, a volver a sentirse parte y a ayudar a “brindarnos hacia lo que necesidad” tenga la ciudad, dentro del alcance del club.

En lo inmediato, Carballo identificó un asunto urgente que atraviesa tanto lo administrativo como lo cotidiano: la cantina. Señaló que el cantinero saliente entregó la llave y que, por lo tanto, era imprescindible activar rápidamente un llamado para contar con gente que atienda y ponga ese servicio a funcionar. En esa línea, indicó que ya se realizó la convocatoria y que se recibirán propuestas hasta el lunes a las 19 horas, invitando a interesados a presentar ideas y condiciones. Subrayó además que la intención es hacer “las cosas por derecho”, respetando el estatuto y el mecanismo de licitación, con análisis de propuestas para elegir “lo que sea mejor para el club”. El mensaje buscó transmitir orden, transparencia y previsibilidad, especialmente en un rubro que suele ser vital para el movimiento social, la presencia de público y los ingresos regulares de los clubes.

Otro punto que surgió en la conversación fue el padrón de socios y la posibilidad de fortalecerlo. Carballo fue prudente al aclarar que todavía no tuvieron tiempo de analizarlo en detalle, porque la asunción es reciente, pero dejó la impresión de que Colonia cuenta con una base sólida: dijo que “por arriba” le comentaron que rondaría los 150 socios, una cifra que consideró buena para instituciones del medio local. Aun así, marcó una meta: ojalá llegar a más, porque siempre hay que apostar a los socios. Pero, al mismo tiempo, añadió un matiz que define su orientación: no se trata solo de pedir apoyo, sino también de pensar “cómo brindarle algo más al socio”, es decir, generar propuestas y actividades que refuercen el vínculo y hagan que el club sea vivido como un espacio activo y útil.

En síntesis, la asunción de Jeremías Carballo Alonso al frente de Club Colonia estuvo atravesada por una motivación emocional —el peso de la historia personal y familiar—, pero desembocó en un plan de acción con señales concretas: armar una lista amplia, ordenar roles clave como secretaría y tesorería, dividir responsabilidades para atender deporte y vida social, reactivar áreas urgentes como la cantina con mecanismos formales y, sobre todo, trabajar para que Colonia recupere el sentido de pertenencia que, según sus palabras, lo convirtió durante años en una referencia del pueblo. Con un club saneado económicamente y una comisión numerosa en sus primeros pasos, el nuevo presidente dejó planteada una gestión que busca sostener el fútbol, abrir las puertas a otras áreas comunitarias y, principalmente, evitar que la institución vuelva a quedar en manos de “unos pocos” hasta el agotamiento.

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