En el vivero de Chico Torino se vivió un encuentro muy especial: cinco primas de la familia Allío, con edades entre 96 y 81 años, compartieron una mesa, una merienda sencilla y casi un siglo de historias de vida. Lelia, Dora, Vilda, Ethel y Edelweiss, radicadas en distintos puntos del departamento, se reunieron para conversar, recordar anécdotas y celebrar la vida y los lazos familiares que perduran con el tiempo.
Cada una compartió cómo transcurre su día a día: desde bordados, plantas y rompecabezas, hasta actividades en hogares de ancianos, reuniones culturales y responsabilidades laborales. La reunión, organizada gracias a la iniciativa de Dora y apoyada por la tecnología, tuvo un significado especial ya que hacía dos años que no coincidían todas juntas.
El encuentro fue vivido como una celebración y un agradecimiento por la posibilidad de seguir reuniéndose a pesar de la edad, con el deseo compartido de repetirlo en el futuro.
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