Punta-Artilleros

Punta de Artilleros siglo XVIII: una guardia de frontera entre imperios – Colaboración Especial: antropóloga Valeria Da Silva

Hace varias generaciones, la sola mención de la palabra Artilleros y su vinculación con el balneario del mismo nombre, tejía una nebulosa cargada de historia militar, navíos y naufragios, con ese halo de misterio que el nombre proponía. Un documento histórico confiado a Antonio Buffa permite reconstruir con precisión el origen de ese nombre y el papel que este punto de la costa tuvo dentro del sistema de vigilancia militar del Río de la Plata.

Mapas del siglo XVIII y documentos permiten ubicar el origen de la antigua Guardia de Artilleros, un puesto de vigilancia instalado por la Corona española frente a la plaza portuguesa de Colonia del Sacramento. La reconstrucción histórica se apoya en cartografía conservada en el Archivo General de Indias, en registros históricos recopilados por Orestes Araujo y en estudios especializados sobre la región.

El origen del relevamiento patrimonial

En noviembre del año pasado las antropólogas Maira Malan, Helena Balbe y Valeria Da Silva presentaron ante residentes de los balnearios Santa Ana, Artilleros y El Ensueño una propuesta destinada a identificar y registrar bienes patrimoniales de esta franja costera del departamento de Colonia. A partir de ese encuentro comenzó un relevamiento que combina el aporte de vecinos y especialistas. Cada sitio se documenta mediante una ficha que describe el lugar, precisa su ubicación, registra su estado de conservación e incorpora fotografías actuales y antiguas, además de referencias bibliográficas y testimonios orales. Entre los bienes identificados aparece la antigua Guardia de Artilleros, un punto de vigilancia militar cuyo origen se remonta al siglo XVIII y cuya existencia queda documentada en mapas y registros históricos de la región.

La ficha dedicada a este lugar será presentada en un encuentro abierto previsto en el balneario Artilleros, instancia en la que participarán vecinos, la antropóloga y técnica en bienes patrimoniales Valeria Da Silva y el historiador Marcelo Díaz Buschiazzo.

El origen de la Guardia de Artilleros

Según señala el historiador Marcelo Díaz Buschiazzo en el documento que reconstruye la historia del lugar, el origen de la Guardia de Artilleros se vincula directamente con la disputa territorial entre España y Portugal en torno a Colonia del Sacramento.

Desde comienzos del siglo XVIII los portugueses avanzaban desde la plaza de Colonia hacia el interior del actual departamento de Colonia, realizando incursiones destinadas a abastecerse de carne, leña y otros recursos en la campaña. En ese contexto, el gobernador de la plaza portuguesa de Colonia del Sacramento, Manuel Gomes Barbosa, ordenó en 1721 la instalación de una guardia en la barra del arroyo San Pedro, en contraposición a la guardia española situada en la barra del arroyo San Juan, establecida por los españoles en 1683. En el trabajo se recuerda además el intento de las fuerzas españolas comandadas por el gobernador de Buenos Aires, Miguel de Salcedo, de recuperar la plaza de Colonia entre 1735 y 1736. El ataque fracasó ante la resistencia portuguesa y el apoyo recibido desde Río de Janeiro.

Tras ese episodio, los españoles reforzaron su sistema de vigilancia en la costa sur del Río de la Plata. Fue en ese contexto que se instaló la Guardia de Artilleros, dependiente administrativamente de la Guardia del San Juan y ubicada a unos treinta kilómetros de Colonia del Sacramento. Finalmente se mantuvo activa en el periodo colonial hasta 1777.

La red de guardias en la costa del Río de la Plata

De acuerdo con la reconstrucción presentada en la ficha patrimonial, la Guardia de Artilleros integraba una red de puestos militares instalada por la Corona española para vigilar el territorio frente a la plaza portuguesa de Colonia del Sacramento. Durante el siglo XVIII ese sistema incluía guardias en San Juan, Sauce, Rosario y Cufré. Los puestos se distribuían en puntos estratégicos de la costa y del interior y mantenían comunicación entre sí para advertir sobre movimientos de embarcaciones en el Río de la Plata o incursiones portuguesas en la campaña.

La referencia más antigua conocida aparece en 1737, cuando el lugar figura como Punta de los Artilleros en el Mapa particular del Río de la Plata y sus contornos con las situaciones de los puertos de mar de aquellas costas hasta el Río Grande, documento conservado en el Archivo General de Indias. Cumplía la función de disuasión y avistamiento de naves enemigas. El topónimo vuelve a aparecer en la cartografía portuguesa. El mapa Planta do Rio da Prata, elaborado en 1748 por Silvestre Ferreira da Silva, registra el sitio como “Ponta dos Artilheyros”.³ Más adelante el cartógrafo portugués José Custodio de Sá Faria también señala el arroyo y la zona de Artilleros en sus planos del siglo XVIII. La reiteración del nombre en distintos mapas confirma que el lugar ya era reconocido como punto de interés dentro de la organización militar del territorio.¹³

La posición del puesto frente al río

Según los antecedentes reunidos en la ficha patrimonial, el puesto de Artilleros se encontraba aproximadamente a cuatro kilómetros al este de la actual playa del mismo nombre y dependía administrativamente de la Guardia del San Juan.¹

Desde ese punto se vigilaba el tránsito de embarcaciones por el denominado Canal del Norte del Río de la Plata. La presencia de una pieza de artillería permitía advertir a las naves que navegaban por ese sector del río y comunicar cualquier novedad al resto del sistema de guardias.¹ No se conserva documentación que indique el calibre exacto del cañón instalado en la guardia. Sin embargo, la recopilación indica que el propio terreno ofrece una pista. El acceso hasta la punta se realiza atravesando dunas, lo que habría dificultado el traslado de piezas de gran tamaño, cuyo peso podía superar ampliamente los mil kilogramos. En esas condiciones solo piezas menores transportadas con su avantrén podían instalarse en el lugar.¹

La comunicación entre las guardias se concretaba mediante un camino que unía la costa con la barra del arroyo San Juan. Ese trazado era utilizado por mensajeros militares durante el período colonial y aparece vinculado a las operaciones militares que el gobernador de Buenos Aires, Pedro de Cevallos, dirigió contra la plaza portuguesa de Colonia del Sacramento en 1762.¹³

La costa en la campaña de 1825

La documentación histórica señala que la zona volvió a adquirir importancia durante la campaña de 1825, cuando las fuerzas orientales sitiaban Colonia del Sacramento y dependían del apoyo logístico proveniente de Buenos Aires.²

En ese momento la escuadra imperial brasileña patrullaba el Río de la Plata con el objetivo de impedir el traslado de armas, municiones y víveres hacia las tropas orientales.²

El riesgo de estos cruces quedó reflejado en una carta del general Juan Antonio Lavalleja dirigida a Trápani y firmada en la Laguna de los Patos, a una legua al este de Colonia del Sacramento: “estos malditos cruzan entre los buques de guerra que están en el puerto de Colonia de manera que cuando yo veo esta gran escuadra creo que ni los pájaros se escapan”.²

Según los registros citados en las fuentes, el 22 de agosto de 1825 arribaron embarcaciones con auxilios a las costas del Riachuelo y de Artilleros.² Los pertrechos lograron ser desembarcados pese al patrullaje de la escuadra imperial. Las fuentes mencionan varias embarcaciones utilizadas para el traslado de los suministros, entre ellas una chalana al mando de Saavedra, otra a cargo del patrón Jorge Caseles y otras identificadas como Adelina*y General Rivera.²

La posición geográfica de Artilleros resultaba clave en estas operaciones, ya que su ubicación frente a la ensenada permitía conducir con relativa seguridad los botes que transportaban apoyo logístico hacia las fuerzas orientales.²

Del puesto militar al balneario

Con el paso del tiempo el puesto militar desapareció, pero el nombre permaneció ligado al lugar. El Diccionario Geográfico del Uruguay de Orestes Araujo señala que hacia 1900 aún se encontraban en la zona restos de ranchos que habían servido de alojamiento para la tropa, además de corrales utilizados para el ganado.

Con el correr de las décadas la costa fue adquiriendo un perfil diferente y comenzaron a establecerse viviendas y casas de veraneo. Sin embargo, el nombre Artilleros —registrado en mapas del siglo XVIII y vinculado al sistema de guardias instalado frente a Colonia del Sacramento— siguió identificando a la zona.

Fuentes

  1. Archivo General de Indias. Mapa particular del Río de la Plata y sus contornos, 1737.
  2. Ángel Corrales Elhordoy. La Artillería Oriental de 1825.
  3. Orestes Araujo. Diccionario Geográfico del Uruguay, 1901.
  4. Silvestre Ferreira da Silva. Planta do Rio da Prata, 1748.
  5. José Custodio de Sá Faria. Cartografía del Río de la Plata, siglo XVIII.
  6. Marcelo Díaz Buschiazzo. Atlas de la antigua Colonia del Sacramento.-

La Banda Oriental en el tablero del Río de la Plata

En la primera mitad del siglo XVIII la Banda Oriental era un territorio abierto, de pastos interminables y costas vigiladas, donde la frontera no era una línea trazada en los mapas sino un espacio de fricción entre imperios. En 1737 Montevideo apenas llevaba una década de existencia. Fundada en 1726 por Bruno Mauricio de Zabala como respuesta directa a la amenaza portuguesa, la ciudad era todavía una plaza militar: un puerto protegido por murallas y baterías que miraban al Río de la Plata con la certeza de que desde la otra orilla podía aparecer el enemigo.

La Colonia del Sacramento, fundada por Portugal en 1680, representaba el principal centro de rivalidad en la región. Desde allí se irradiaba el contrabando y se proyectaba la presencia lusitana sobre territorios que España consideraba propios. Como respuesta, comenzaron a levantarse guardias costeras, fortines y pequeñas guarniciones destinadas a afirmar la presencia española. No eran estructuras monumentales, sino señales de soberanía en un territorio disputado. La vida en esos puestos era dura: escaseaban los recursos, las distancias eran largas y siempre existía la posibilidad de incursiones portuguesas o indígenas.

La situación comenzó a cambiar en 1776 con la creación del Virreinato del Río de la Plata. Pedro de Cevallos, designado virrey, condujo las campañas que expulsaron a los portugueses de Colonia del Sacramento y consolidaron la presencia española en la Banda Oriental. Sin embargo, la rivalidad no desapareció. Desde la fundación de Colonia en 1680, pasando por la Guerra de Sucesión, hasta el Tratado de San Ildefonso de 1777 y los ajustes territoriales posteriores, el control de esta región fue objeto de negociaciones, campañas militares y tratados diplomáticos.

En ese escenario de rivalidad imperial se levantaron las guardias costeras del departamento de Colonia. Entre ellas, la de Artilleros, cuyo nombre todavía recuerda el tiempo en que estas costas formaban parte de una frontera vigilada del Río de la Plata.-

Siglo XVIII: una costa vigilada

Mucho antes de convertirse en balneario, la Punta de los Artilleros fue un punto de vigilancia en una costa disputada por dos imperios. Durante el siglo XVIII el control del Río de la Plata era un objetivo estratégico para España y Portugal, y la presencia portuguesa en Colonia del Sacramento obligó a la Corona española a establecer una serie de guardias a lo largo de la costa del actual departamento de Colonia.

Una de ellas fue la Guardia de Artilleros, mencionada en 1737 en un mapa del Río de la Plata conservado en el Archivo General de Indias. Desde ese punto se vigilaba el tránsito por el canal del norte del río y se mantenía comunicación con otras guardias del sistema defensivo colonial, entre ellas San Juan, Rosario, Sauce y Cufré. El lugar formaba parte de un escenario de vigilancia permanente. El Río de la Plata era entonces una vía militar y comercial recorrida por naves de guerra, embarcaciones de abastecimiento y patrullas que controlaban los accesos a Colonia del Sacramento. Estudios realizados con sonar en el lecho del río han identificado numerosos puntos de hundimientos, testimonio de la intensa actividad naval que durante siglos se desplegó en estas aguas.

En ese contexto se instaló la guardia que dio nombre al lugar: un pequeño puesto militar en una costa escasamente poblada, cuya misión era advertir movimientos enemigos y mantener bajo observación uno de los pasos estratégicos del Río de la Plata.-

Mas información en NOTICIAS el Semanario del Departamento de Colonia pedilo en tu kiosco!.

Lecturas recomendadas

Novedades

Día Internacional de la Mujer

Carmelo: en Casa de la Cultura inauguración de la exposición «La fuerza invisible – Mujeres rurales en el paisaje contemporáneo» el viernes 6 a las 19:00. Invita además Fundación Banco República y BROU Carmelo. Juan Lacaze: reconocimiento a mujeres de la localidad el lunes 9 a las 19;30 en el

Leer Más >>