En varios centros educativos del país, tanto de primaria como de educación media, públicos y privados, ya se han adoptado medidas para restringir o directamente prohibir el uso de celulares durante la jornada de clases. La tendencia se inscribe además en un movimiento global: según la UNESCO, al menos 79 sistemas educativos han implementado disposiciones similares. Francia, Italia, China y Costa Rica optaron por la prohibición total, mientras que países como Suecia, Corea del Sur, Canadá y Nueva Zelanda aplican restricciones parciales.
Las experiencias recogidas señalan mejoras en el rendimiento académico y, en particular, en aspectos vinculados al desarrollo motriz y la atención en clase. También se mencionan efectos favorables en la prevención del ciberacoso y en la recuperación de los vínculos cara a cara dentro del ámbito escolar.
En ese contexto, el Liceo de Tarariras comenzó a instrumentar un proyecto destinado a regular el uso de estos dispositivos dentro del centro educativo. Si bien la iniciativa no responde directamente al proyecto presentado por el diputado colorado Maximiliano Campo, que propone prohibir el uso de celulares y dispositivos electrónicos personales durante clases, recreos e intervalos en centros educativos, sí recoge parte del debate instalado sobre el impacto de las pantallas en la vida escolar.
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