La primera vez que vi esta palabra, pensé: y esto, ¿qué quiere decir? En aquellos años no existía google todavía, pero el diccionario de papel dice: «que no se puede describir con palabras», y pone como sinónimo, indescriptible. Es como si quisiéramos describir un hermoso atardecer – y encontrar que por más que nos esforzamos, es imposible verter en palabras lo que vemos.
Inefable sería el amor de una persona que da su todo por otra que le hubiera hecho toda clase de mal. Recuerdo una madre que corrió hasta la ruta para alcanzar a su hijito que corría hacia allá. Salvó a su hijo, pero perdió su propia vida en el acto. La historia está repleta de casos similares, héroes realmente, que merecen ser recordados.
La historia más grande de esta clase, se relata muy brevemente en la Biblia en 2 Corintios 9:15 «Gracias a Dios por su don inefable». Para saber cuál es ese don inefable, miramos atrás al 8:9 «Ustedes ya conocen la gracia de nuestro Señor Jesucristo que, por amor de ustedes, siendo rico se hizo pobre, para que con su pobreza fueran enriquecidos». En el 5:21 dice: «Al que no cometió ningún pecado, por nosotros Dios lo hizo pecado, para que en él nosotros fuéramos hechos justicia de Dios en El».
Es un amor inefable, sí, que Jesús muriera en mi lugar, un pecador, rebelde.
Otro texto habla de cómo nos sentimos cuando conocemos y aceptamos a Jesús como nuestro Salvador, ese regalo inefable. Dice 1 Pedro 1:8 «Ustedes aman a Jesucristo sin haberlo visto, y creen en él aunque ahora no lo ven, y se alegran con gozo inefable».
¿Puedes explicar cómo Jesús, siendo nosotros tan pecadores y tan indiferentes a él, nos pudiera amar al grado de morir para salvarnos? ¡No me alcanzan las palabras!




