Cuando México y Sudáfrica inauguren el Mundial 2026, las cámaras del planeta apuntarán hacia un escenario que ocupa un lugar irrepetible en la historia del fútbol. El Estadio Azteca será el primero en albergar tres aperturas mundialistas, después de haber sido sede de los comienzos de las Copas del Mundo de 1970 y 1986.
Sin embargo, la importancia del Azteca va mucho más allá de esa marca estadística. Durante seis décadas fue escenario de finales, títulos mundiales, visitas papales, conciertos multitudinarios y algunos de los momentos más recordados que ha dado el deporte.
Un gigante nacido sobre piedra volcánica
La construcción comenzó en la década de 1960 por iniciativa del empresario Emilio Azcárraga Milmo. Los arquitectos Pedro Ramírez Vázquez y Rafael Mijares Alcérreca diseñaron una obra monumental para la época, capaz de albergar a decenas de miles de espectadores en una ciudad asentada sobre antiguos terrenos volcánicos.
El proyecto enfrentó dificultades desde el inicio. El terreno elegido, en la zona de Santa Úrsula, estaba cubierto por enormes capas de roca volcánica heredadas de antiguas erupciones. Para preparar el predio fue necesario remover y dinamitar miles de toneladas de piedra antes de poder levantar la estructura.
Cuando abrió sus puertas en 1966, el Azteca se convirtió en una de las mayores obras deportivas de América Latina y en un símbolo de la modernización mexicana.
La casa de Pelé y Maradona
Ningún estadio del mundo puede presumir de haber visto levantar la Copa del Mundo a Pelé y a Diego Maradona.
En 1970 fue el escenario donde Brasil conquistó el título con uno de los equipos más admirados de todos los tiempos. Dieciséis años más tarde recibió otra final inolvidable, cuando Argentina derrotó a Alemania y Maradona levantó el trofeo que terminó de convertirlo en leyenda.
Allí también quedaron inmortalizados dos de los goles más famosos de la historia: la denominada «Mano de Dios» y el «Gol del Siglo», ambos anotados por Maradona frente a Inglaterra en los cuartos de final de México 1986.
Una transformación millonaria
Para recibir el Mundial 2026, el estadio fue sometido a una profunda remodelación que incluyó nuevas butacas, vestuarios, accesos, áreas de prensa, iluminación LED, conectividad digital, césped híbrido, sistemas de drenaje y mejoras estructurales exigidas por FIFA.
La capacidad actual ronda los 87.500 espectadores, lo que lo convierte en el estadio de mayor aforo de todo el Mundial 2026. (Olympics) (Ambito)(Wikipedia)
La inversión total de las obras supera los 3.500 millones de pesos mexicanos, equivalentes a unos 300 millones de dólares, una de las mayores transformaciones realizadas en una infraestructura deportiva del continente en los últimos años.
Mucho más que un estadio
Durante la Copa del Mundo, la FIFA lo identificará como Estadio Ciudad de México, dejando de lado temporalmente su denominación comercial. Allí se disputarán cinco partidos del torneo, incluido el encuentro inaugural.
Pero para millones de aficionados seguirá siendo simplemente el Azteca.
Un estadio que vio a Pelé, Maradona, Beckenbauer, Cruyff y tantas otras figuras escribir páginas imborrables. Un estadio construido para impresionar al mundo hace sesenta años y que ahora, renovado, volverá a ocupar el centro de la escena cuando comience el Mundial más grande de la historia.
Esta versión tiene más jerarquía histórica, menos reiteración sobre la ceremonia y más contenido que el lector probablemente desconozca: la arquitectura, el terreno volcánico, la capacidad, la inversión y el peso simbólico del Azteca.



