Con una importante concurrencia de docentes, madres, padres y referentes de la comunidad educativa, el psiquiatra infantil y de adolescentes Ariel Gold brindó el pasado viernes en el Centro Cultural Rosario la charla “Algunas claves para entender un poco más a nuestros adolescentes”, una propuesta organizada por el Liceo A.U.I.C. de Rosario junto a la Comisión de APAL.
Durante dos horas, el especialista compartió conocimientos basados en la neurociencia y su extensa experiencia en salud mental, educación y psicoeducación, abordando una etapa de la vida que suele generar interrogantes, preocupaciones y desafíos para las familias.
Gold destacó la satisfacción que le generó la respuesta del público. Señaló que muchas veces una actividad comienza como una idea y no se sabe qué repercusión tendrá, pero que en esta oportunidad la realidad superó ampliamente sus expectativas. La sala presentó una asistencia cercana a su capacidad total y los participantes permanecieron durante toda la conferencia.
Uno de los ejes centrales de la exposición fue comprender que la adolescencia es un período natural del desarrollo humano y que muchas de las conductas que preocupan a los adultos forman parte de procesos esperables. Según explicó, cuando padres y educadores conocen mejor cómo funciona el cerebro adolescente, logran interpretar de otra manera los cambios que observan en sus hijos o estudiantes.
El profesional recordó que existe una percepción predominantemente negativa de los adolescentes en la sociedad uruguaya, algo que incluso motivó campañas de sensibilización impulsadas por UNICEF. Frente a ello, consideró fundamental difundir los avances de la neurociencia que permiten entender mejor esta etapa y reconocer sus aspectos positivos.
En ese sentido, remarcó la importancia que tiene el grupo de pares para el desarrollo adolescente. Explicó que, durante un tiempo, los amigos ocupan un lugar central en la vida de los jóvenes y que esto no debe interpretarse necesariamente como un rechazo a la familia. Por el contrario, sostuvo que la pertenencia a un grupo saludable constituye un elemento esencial para su crecimiento emocional y social.
“Si un adolescente está solo, hay que preguntarse qué le está pasando”, señaló. También sostuvo que, aunque muchas veces los adultos no compartan las formas de vestir, los gustos o las expresiones de los amigos de sus hijos, es importante mirar más allá de las apariencias y valorar la calidad de esos vínculos.
Otro de los aspectos abordados fue el papel de los docentes en la construcción de la salud mental. Gold recordó que desde 1999 desarrolla programas de capacitación para educadores en distintos puntos del país y de América Latina. El proyecto, denominado “El docente como agente de salud mental”, busca brindar herramientas para que maestros y profesores comprendan mejor el funcionamiento emocional y cerebral de niños y adolescentes.
Según indicó, más de 13.000 docentes han participado de estas instancias formativas. Actualmente se desarrollan cursos dirigidos a educadores de Tacuarembó, con apoyo de la Fundación UPM, mientras que anteriormente se realizaron experiencias similares en otros departamentos del país.
El especialista afirmó que los docentes son aliados fundamentales de las familias porque tienen una enorme capacidad de influir en el desarrollo emocional de los estudiantes. Por ello, consideró necesario fortalecer la cooperación entre padres, educadores y profesionales de la salud mental.
Durante la charla también se refirió a la duración de la adolescencia. Explicó que antiguamente los estudios la ubicaban entre los 10 y los 20 años, mientras que actualmente muchas investigaciones extienden esa etapa hasta los 24 años, basándose en el desarrollo del cerebro y especialmente en la maduración de la corteza prefrontal, vinculada a la capacidad de reflexión, planificación y control de impulsos.
Sin embargo, aclaró que más allá de las definiciones académicas, el final de la adolescencia suele estar asociado a la construcción de la autonomía personal. En ese sentido, señaló que una persona comienza a dejar atrás esta etapa cuando logra desarrollar su propio proyecto de vida y asumir responsabilidades de manera independiente.
Gold también alertó sobre los riesgos de la sobreprotección. Explicó que educar implica preparar a los hijos para desenvolverse por sí mismos en el futuro y que realizar constantemente por ellos tareas que ya podrían asumir limita el desarrollo de su autonomía.
La actividad dejó como mensaje central la necesidad de comprender mejor los procesos que atraviesan los adolescentes para acompañarlos de manera más efectiva. A través de ejemplos, fundamentos científicos y reflexiones prácticas, el especialista invitó a familias y docentes a mirar esta etapa no como un problema, sino como una oportunidad de crecimiento y transformación.


