Como niños, tanto mi esposa como yo coleccionamos sellos de las cartas. Cada sello pertenecía a algún país. Las oficinas públicas y los profesionales también tienen su sello con el mismo fin de identificarse.
Aquí menciono un sello “invisible”. Su “impresión” también es invisible, aunque se hace notar. ¿Te confundí? Bueno, el amor no se ve. No lo puedo levantar y envolver y llevarlo como regalo a mi esposa. Pero todos los días, espero que ella “palpe” mi amor por ella. Y podemos agregarle otros “valores”, como el gozo. No puedo llevarlo en la mano para entregar a una persona que veo medio triste. Lo mismo sucede con la paz, y la paciencia. Si se pudiera, ¡salimos todos corriendo a buscarlas! Y así otras cualidades preciosas como la benignidad, bondad, fe, mansedumbre y dominio propio. WOW, ¡qué combo de cosas hermosas! ¿Qué sello producirá estas impresiones?
Estas preciosas cualidades son el fruto del Espíritu de Dios, según Gálatas 5:22, y ahí, al ladito, en Efesios 1:13 dice que el Espíritu Santo es el sello. Por eso dije que tanto el sello como su “impresión” son invisibles, aunque sí, ¡extraordinariamente notables!
¿Dónde se ve? Obvio, ¡donde se recibe el sello! Dice en Efesios: USTEDES, luego de haber oído la palabra de verdad, el evangelio que los lleva a la salvación, y luego de HABER CREÍDO EN ÉL, FUERON SELLADOS con el Espíritu Santo>>.
Qué bueno si fueras alguien que manifiesta esta “impresión” del sello del Espíritu Santo. Mostraría que perteneces a Dios, y que eres guardado por Dios y lo serás siempre aún más allá del umbral de la muerte hasta la misma presencia de Dios. Este sello lo recibe cada persona que oye de lo que Jesús hizo al morir por nosotros y cree. ¿Tienes tú el sello?



