Uno de los mejores consejos que se ha dado, lo oímos de María, la madre de Jesús. Se encuentra en la Biblia, en Juan 2:5: «Hagan todo lo que él les diga.» Le hicieron caso y experimentaron la sorpresa de su vida.
La ocasión, si bien era especial, no era extraña. Fue una fiesta de casamiento, pero durante la fiesta, en medio de festejos, alegría, y abundante comida ocurrió lo que no debía suceder – se terminó el vino. En esa época, no existían los supermercados con refrescos de mil marcas y sabores. Había agua y vino. Aquí es donde María actúa. María en seguida fue a Jesús y le dijo: «¡Ya no tienen vino!»
Qué buena lección nos deja María para los momentos de crisis. El primer recurso es: ir a Jesús. Luego María se dirigió a los que servían con ese sabio consejo: «Hagan todo lo que él les diga».
Jesús entonces les dijo: «Llenen de agua estas tinajas». Era lógico, porque no había otra cosa, pero era una locura servir agua para reponer el vino en los vasos. Sin embargo lo hicieron, y Jesús les ordenó llevarlo al catador. También lo hicieron, y allí la sorpresa. El catador sin saber lo sucedido, probó el agua, y en seguida llamó al esposo y le dijo: «todo el mundo sirve primero el buen vino, y cuando ya han bebido mucho, entonces sirve el menos bueno; ¡pero tú has reservado el buen vino hasta ahora!»
Dice la Biblia: «Este principio de señales hizo Jesús y manifestó su gloria; y sus discípulos creyeron en él.»
No fue casualidad, como no son casualidades las cosas que nos pasan. Dios está al timón de nuestras vidas, dirigiendo y dando oportunidad para que tú y yo lo conozcamos, veamos su gloria y creamos en él.




