El jueves 6 de agosto, a las 14:30, en la Escuela del Hogar de Rosario, se ofrecerá una clase abierta al público para elaborar mermelada de naranjas amargas.
La propuesta es organizada por la Escuela del Hogar de Rosario y la ONG Mirando al Colla. Durante la jornada se enseñará el aprovechamiento de este fruto, caracterizado por su sabor intenso y la presencia de aceites aromáticos en la cáscara.
La historia de esta conserva reúne aportes de distintos lugares. La palabra *marmelada* procede del portugués y originalmente nombraba una preparación hecha con membrillo. Con el paso del tiempo, en Gran Bretaña comenzó a aplicarse principalmente a las conservas de cítricos, en especial a las elaboradas con naranja amarga.
Tampoco puede señalarse un único país como origen de toda la tradición. La naranja amarga es un híbrido de mandarina y pomelo desarrollado mediante cultivo, vinculado históricamente con Asia y luego difundido por el Mediterráneo. En España quedó estrechamente asociada con Sevilla, razón por la cual también se la conoce como naranja de Sevilla.
Portugal aportó el nombre y los antecedentes de las conservas de membrillo; España, la producción de la naranja amarga; y Gran Bretaña, particularmente Escocia, consolidó la mermelada de cítricos como preparación para el desayuno. Dundee desarrolló una importante industria alrededor de este producto y la marca Keiller comenzó su producción comercial hacia fines del siglo XVIII.
Además de servirse con panes y tostadas, la mermelada de naranja amarga puede utilizarse en rellenos y coberturas de tortas, salsas para carnes, preparaciones con pato o cerdo, marinadas y postres. Su combinación de dulzor, acidez y amargor permite incorporarla también a recetas saladas.



