Tratamos de “comer sano” y adoptar una “vida sana” con un equilibrio de trabajo, ejercicio al aire libre, descanso y otros detalles más. A su vez, estamos conscientes que hay otra parte nuestro que tiene que ver con los pensamientos y los sentimientos. Bastante nos cuesta considerar la importancia de estar “sanos” en esta área hasta que se detectan problemas de relacionamiento, de genio y depresión.
Hay un pasaje de la Biblia que me causa gracia, pero que nos lleva a descubrir una tercera parte del ser humano. Tito 1:12,13, señala un grupo de personas y su conducta. «Los cretenses son siempre mentirosos, malas bestias y glotones ociosos. Este es un testimonio verdadero; así que repréndelos duramente, para que sean “SANOS” en la fe». Más adelante hay indicaciones para seleccionar líderes donde se asocia con otras cualidades: «que sean sobrios, serios, prudentes, “sanos” en la fe, en el amor y en la paciencia». Dios apunta a una sanidad integral.
La fe nos relaciona con Dios y con su revelación de sí mismo. Hebreos 11 señala cualidades de la fe y aporta una lista de personas que la ejercieron, que fueron agradables a Dios y por la fe realizaron cosas notables de bien. Advierte también que sin fe es imposible agradar a Dios. Romanos 10:17 nos indica que la fe “viene” por el oír y el oír por la Palabra de Dios. Efesios 2:8 aclara: Por gracia son salvos, por medio de la fe, y esto no es algo que ustedes hacen, sino que es regalo de Dios. Volviendo a Romanos 5:1 leemos: Justificados por la fe tenemos paz para con Dios».
Con razón está esta exhortación a ser “sanos” en la fe; es nuestra mano abierta para recibir de Dios su salvación, su fortaleza y su capacitación para vivir correctamente y servir útilmente.




