¡Qué tranquilidad te da cuando sabes que la persona con quien tratas es fiel. Sabes que no te va a estafar, no te va a traicionar, no te va a mentir y no te va a fallar en nada. Un amigo así, un cónyuge así, un socio así ¡vale oro! Si lo tienes, cuídalo y asegura que esa fidelidad sea mutua, recíproca.
Me gozo de tener una esposa así, y a muchos amigos así. ¿Y cómo sabemos que una persona es fiel? ¿Es él que te halaga? ¡No! Más bien lo sabremos después de la fiesta – es la persona que se queda y ayuda; o después de tiempos lindos y llega el duelo – es la persona que se queda y se sienta junto a ti y te escucha.
Con amigos así, uno se siente acompañado, apoyado y animado a seguir adelante a pesar del golpe, la desilusión o la pérdida. Frente al peligro, te hacen sentir seguro. Gracias a Dios siempre hay un amanecer luego del anochecer. Pedro escribió a los cristianos: «Así que, aquellos que sufren por cumplir la voluntad de Dios, encomienden su alma al FIEL CREADOR, y hagan el bien» 1 Pedro 4:19.
El sufrimiento es una “normalidad” en nuestra existencia. Pablo sufrió como nadie pero escribió: «A ustedes no les ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero DIOS ES FIEL y no permitirá que ustedes sean sometidos a una prueba más allá de lo que puedan resistir, sino que junto con la prueba, les dará la salida, para que puedan sobrellevarlo» 1 Corintios 10:13.
Aun cuando fallamos, podemos saborear la gran FIDELIDAD DE DIOS expresada en 1ª Juan 1:9; «Si confesamos nuestros pecados, ÉL ES FIEL y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad».
¿Es Dios tu amigo fiel?




